23 septiembre 2011

Los perros de la brigada ligera

  por ARTURO PÉREZ-REVERTE         

Insistir, a estas alturas, en que aprecio en general más a los perros que a los hombres es una obviedad que no remacharé demasiado. He dicho alguna vez que si la raza humana desapareciera de la faz de la tierra, ésta ganaría mucho en el cambio; mientras que sin perros sería un lugar más oscuro e insoportable. Cuestión de lealtad, supongo. Hay quien valora unas cosas y quien valora otras. Por mi parte, creo que la lealtad incondicional, a prueba de todo, es una de las pocas cosas que no pueden comprarse con retórica ni dinero. Tal vez por eso, la lealtad, en hombres o en animales, siempre me humedece un poquito las gafas de sol. 


Todo esto viene a cuento porque acabo de darle un repaso a El Valle de la Muerte, un ensayo de Terry Brighton sobre la carga de la Brigada Ligera durante la guerra de Crimea. Aquello, más conocido por la carga entre los que están en el ajo, es asunto que algunos frikis de la materia -los periodistas Jacinto Antón y Willy Altares, mi compadre Javier Marías, yo mismo y algún otro- cultivamos, desde hace muchísimos años, como materia de reflexión y tertulia, sobre todo a la hora de comparar la leal actuación de los lanceros, dragones y húsares ingleses aquel 25 de octubre de 1854, dejándose el pellejo bajo la artillería rusa, con la criminal incompetencia de los mandos británicos que ordenaron el ataque, notorio entre las grandes imbecilidades militares de la Historia. 


La historia es conocida: cinco regimientos de caballería británicos cargaron de frente contra una batería rusa, a través de un valle de kilómetro y medio de largo, batido a la ida y a la vuelta por fusileros y artillería. De seiscientos sesenta y seis hombres volvieron a sus líneas heridos o ilesos, muchos a pie y todos bajo fuego enemigo, trescientos noventa y cinco. Hasta la suerte de sus caballos se conoce: de los pobres animales que montaron los ingleses, galopando entre el estallido de las granadas o sueltos luego por el valle enloquecidos y sin jinete, murieron trescientos setenta y cinco. Ni siquiera los famosos versos de Tennyson, que varias generaciones de escolares aprendieron de memoria -«Media legua, media legua / media legua más allá...»-, pueden embellecer el asunto. Fue una carnicería en el más exacto sentido de la palabra.




Pero de lo que quiero hablar hoy es de perros. Porque lo que pocos saben es que, ese día, dos perros cargaron también contra los cañones rusos. Se llamaban Jemmy y Boxer, y eran, respectivamente, las mascotas del 11° y del 8° regimientos de húsares. Los dos canes habían acompañado a sus amos desde sus cuarteles de Inglaterra, y estaban en el campamento británico cuando se ordenó a la Brigada Ligera formar para la carga. Así que, como tantas otras veces en desfiles y maniobras, los dos fieles animales acudieron a colocarse junto a las patas de los caballos de los oficiales, dispuestos a marchar al mismo paso, sin obedecer las voces de los soldados que les ordenaban apartarse de allí. Después sonó la corneta, empezó la marcha al paso, luego al trote, y cuando, bajo intenso fuego de artillería, se pasó al galope y sonó el toque de carga, con las granadas reventando, hombres cayendo por todas partes, estruendo de bombazos y caballos destripados o sin jinete, Jemmy y Boxer siguieron corriendo imperturbables, junto a sus amos, en línea recta hacia los cañones rusos. 


Parecerá increíble para quien no conozca a los perros. Esos chuchos cruzaron todo el valle de Balaclava entre un diluvio de fuego -«Hasta las fauces negras de la Muerte, / hasta la boca misma del Infierno»- y permanecieron junto a los húsares, o lo que quedaba de ellos, mientras éstos acuchillaban a los artilleros enemigos y morían entre los cañones. Después regresaron despacio, al paso de los caballos maltrechos que traían a los supervivientes, junto a hombres desmontados o heridos que caminaban y caían exhaustos, entre el tiroteo ruso y los disparos de quienes remataban a sus caballos moribundos ante de seguir a pie. Tres largos kilómetros de ida y vuelta. Jemmy y Boxer hicieron la carga junto a los primeros caballos de la brigada y regresaron a las líneas inglesas con el primer hombre montado de sus respectivos regimientos que volvió a éstas: Ileso Boxer, sin un rasguño; herido Jemmy por una esquirla de metralla en el cuello. Y ambos, acabada la campaña, regresaron a Inglaterra y murieron viejos, honrados y veteranos, en su cuartel.


Ni Tennyson ni poeta alguno hablaron nunca de ellos, ni en el poema famoso ni en ningún otro maldito verso. Por eso he contado hoy su historia. Para decirles que por el Valle de la Muerte, cargando contra los cañones con la Brigada Ligera, también corrieron dos buenos perros valientes.



Fuente: www.perezreverte.com  (Patente de Corso)

22 septiembre 2011

Carta abierta de un perro a su dueño.



Ahora, eres mi amo y sólo te pido amor. Has decidido hacerte responsable de mí y me
siento agradecido por tu determinación. Existirá entre ambos un secreto pacto de confianza que jamás será quebrantado de mi parte.

Deberás comprenderme por algún tiempo, acabo de separarme de mi madre y de mis hermanos. Me notarás desorientado, inquieto y algunas noches me verás...llorar. Sí,
los extraño. Compréndeme, yo te comprenderé luego por muchos años. Seré tu mejor
amigo, entenderé tus cambios de humor, tus alegrías, tus días buenos y tus días malos;
estaré a tu lado acompañándote en tu soledad y en tu tristeza y te trataré siempre con el mismo amor, con la misma lealtad.

Lameré la mano con que me castigues, porque mi capacidad de perdón es infinita. Pero no me castigues, enséñame. Desconozco los detalles que puedan irritarte y deseo complacerte en todo; deseo que te sientas orgulloso de mí cuando me veas echado a tus
pies, cuando camine a tu lado por la calle como tu sombra más fiel. Quiero responder a ese ideal de perro que tanto anhelabas, pero depende de tí: seré reflejo de tu modo de educarme y de tratarme.

Ayúdame a no defraudarte. Si me tratas con violencia...seré agresivo. Háblame, entiendo cada una de tus palabras aunque no te conteste con el mismo lenguaje.
Aprende a leer mis ojos y comprenderás cuánto te entiendo; sé que eres una buena
persona. ¿Qué piensas tú de aquéllos que no aman a los animales?
Estoy seguro de que me cuidarás con amor. Eres mi amo. Poco a poco nos haremos grandes amigos, nos conoceremos y nos respetaremos por igual.

 Mira...cuando el primer hombre apareció en la Tierra, el resto de los animales creía que era otro animal, sin embargo tenía "alma". Medita sobre esto. El hombre manifiesta a través del lenguaje, nosotros a través de nuestros actos. No olvides nunca mi amo,que a mi manera, te amo.
Durante más de diez años estaré junto a tí, creceremos juntos, compartiremos tantas y tantas cosas, y el día que me vaya a vivir a alguna estrella, mira el cielo con frecuencia porque siempre te estaré mirando. Pero deseo decirte algo: no dejes mi cucha vacía. Hay otro cachorro esperándote al que llegarás a amar tanto como a mí. No quiero dejar en mi testamento una cucha vacía.


Ahora bien, no pensemos en ese día, hazme una caricia y juega un ratito conmigo. ¡Tenemos muchos años para hacernos felices!
                                                                                                     Tu perro.





20 septiembre 2011

Por quién doblan las campanas...

campanaenlatarde


 ¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?   


Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.


Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

19 septiembre 2011

La oración del perro



♦ ¡OH! SEÑOR de los humanos; haz que mi amo sea fiel a sus semejantes, como
yo soy fiel a mi amo. Concédele que sea solícito con sus amigos y con su familia,como
yo procedo con él. Que sea sincero como yo, y no hipócrita; que pueda ser depositario
de la confianza ajena, como yo soy depositario de la suya.

♦ DADLE un rostro alegre como el agitarse de mi cola; dadle el espíritu de
gratitud que contiene mi lengua al lamerle.

♦ NÚTRELE de una paciencia igual a la mía, que durante horas espero sin
quejas sus pasos, dótalo del mismo cuidado, coraje y prontitud que me hacen despreciar
la molicie y la vida.

♦ CONSÉRVALE el corazón siempre joven y pleno de ese espíritu juguetón que
yo poseo. Haz que sea un buen hombre de la misma manera que yo soy un buen perro.
Haz que sea digno de mí, su perro.



WILL JUDY

06 septiembre 2011

Homenaje: Balto

Un perro que salvó muchas vidas.

 Balto (1919 - 14 de marzo de 1933) fue un perro de raza husky siberiano, nacido en el pequeño pueblo de Nome, Alaska (Estados Unidos). Considerado como el héroe de los niños de Nome. Balto ocupó los dos primeros años de su existencia en llevar comida para los menores de edad pese a que se le consideraba como un perro bastante lento y muy poco adecuado para este trabajo. A principios de 1925 una epidemi de difteria, una enfermedad que afectaprincipalmente a niños menores de cinco años, se desarrolló en la aldea. Se requirió penicilina urgentemente en todos los hospitales de la zona por telegrama. Las autoridades se enteraron que había algunas existencias en la ciudad de Anchorage, a más de 1000 millas de allí. Ante la dificultad de salvar dicha distancia para el traslado del suero, se elaboró un plan: llevar los  medicamentos en trineo arrastrado por perros. Participaron 20 mushers y más de 100 perros, entre los que estaba Balto. Cuando el perro guía se rompió una pata, Balto tuvo que ocuparsu lugar, aunque el recorrido como guía fue muy pequeño,una vez llegados al pueblo, Balto se llevó todo el mérito ya que, a pesar de no ser un perro apto para ser el líder, logró cumplir su trabajo y guíar al resto. El perro que había sido el guía durante todo el trayecto, no recibió tantoreconocimiento.La prensa se apasionó con esta historia e hizo de Balto el nuevo héroe de la nación. Apareció en las portadas de los periódicos de todo el mundo, y al final de ese año, una estatua, obra de FG Roth,se erigió en el Central Park de Nueva York con la inscripción:                                   "Resistencia - Fidelidad - Inteligencia"


En 1927 fue llevado al zoológico de Cleveland, junto con los otros canes del Suero de Nome 
a pasar sus últimos años.  Balto falleció el 14 de marzo de 1933, a los 14 años.