Una nueva investigación publicada en la revista Nature el 25 de marzo amplió el registro genético de la domesticación canina y confirmó lo que antes solo se consideraba una teoría: que los perros ya se distribuían por el oeste de Eurasia miles de años antes de lo que indicaban estudios previos.
Grupos de científicos analizaron los genomas de restos de perros y lobos hallados en Europa y regiones cercanas. El ejemplar más antiguo examinado proviene del yacimiento de Kesslerloch, en Suiza, y data de aproximadamente 14.200 años atrás según datación por radiocarbono, señala el estudio.
El trabajo, titulado "Genomic history of early dogs in Europe" y liderado por Anders Bergström, de la Universidad de East Anglia, y Pontus Skoglund, del Instituto Francis Crick, analizó 216 restos de cánidos —181 de contextos pre-neolíticos europeos—, de los cuales 141 permitieron distinguir con certeza la ancestría de perro frente a la del lobo.
Los investigadores se encontraron con un desafío: la escasa preservación del ADN. El 79% de las muestras tenía menos de 1% de material genético endógeno. Para analizar las muestras, tuvieron que desarrollar una técnica de captura genómica que enriqueció el ADN entre 10 y 100 veces,
Qué nos dice el "perro de Kesslerloch", el nuevo especimen más antiguo, sobre la domesticación
Hasta ahora, el registro genético más antiguo de un perro doméstico se ubicaba en torno a los 10.900 años. Los restos físicos reconocibles de perros en Europa ya apuntaban a al menos 14.000 años, mientras que investigaciones previas situaban la divergencia entre perros y lobos en más de 15.000 años, durante el Paleolítico.
La mandíbula superior de un perro domesticado hallada en la cueva de Kesslerloch, en Thayngen (Suiza), que data de hace unos 14.000 años. Foto Servicio Arqueológico Cantonal de SchaffhausenIvan Ivic/Handout via REUTERS







