Evidencias científicas y consejos prácticos para reducir el riesgo de que un perro sufra dermatitis atópica.
Ofrecen una serie de consejos para reducir el riesgo de que un perro sufra dermatitis atópica, como evitar la exposición al humo del tabaco o promover el contacto con el medio rural.
Recomiendan un estilo de vida natural con mayor exposición a entornos rurales para prevenir la dermatitis atópica en perros.
Las alergias son cada vez más comunes tanto en mascotas como en personas. Se ha demostrado una tendencia al alza en las alergias ambientales durante la última década (un aumento del 30,7 % en perros y del 11,5 % en gatos).
La dermatitis atópica canina es un síndrome clínico multifactorial que resulta de la interacción compleja entre factores genéticos y ambientales. El deterioro de la función de barrera de la piel influye significativamente en el tipo de respuesta inmune desarrollada contra los alérgenos ambientales. Una vez que ocurre la sensibilización alérgica, se producen ciclos progresivos de inflamación e infecciones recurrentes. La dermatitis atópica canina tiene una fuerte predilección por razas y puede afectar al 50 % de los perros en razas de alto riesgo como West Highland White Terriers. Si bien la dermatitis atópica canina tiene un componente genético, el aumento observado no se debe simplemente a la genética: es muy similar a la epidemia de alergias observada en personas durante las últimas dos décadas. A medida que los estilos de vida de los perros han evolucionado y ahora a menudo comparten espacios vitales con sus dueños, este aumento plantea la pregunta de cómo el estilo de vida actual y las condiciones ambientales influyen en el riesgo de enfermedades alérgicas de la piel tanto en mascotas como en personas.
El término exposoma se utiliza frecuentemente para describir la suma de todas las exposiciones ambientales que un individuo experimenta a lo largo de su vida, incluyendo factores externos e internos. Ejemplos de factores externos incluyen la contaminación del aire, el clima y la exposición a sustancias químicas, mientras que ejemplos de factores internos incluyen la dieta, las hormonas, la actividad física, la respuesta inmunitaria y el microbioma del individuo. Todos estos factores colectivamente tienen un impacto significativo en el desarrollo de enfermedades, destacando el concepto de que las condiciones de vida moldean poderosamente las predisposiciones genéticas.






