25 septiembre 2011

                   Yo soy tu amigo fiel


                                                                    
Perros y gatos son una institución en los hogares de la Argentina, el país latino con más mascotas. 


Mapa de un fenómeno

Este tema es de esos de los que tenemos una sensación, pero jamás una certeza, esa que dan los decimales. Uno infiere, y es charla de esquina basada en observaciones subjetivas, pero ahora están los números. Agarre a su perro o gato y súbalo a su regazo mientras se enteran juntos:
Argentina es el país de América latina con más mascotas en casa. Lo siguen Chile, México, Brasil y Colombia.
El 78% de los argentinos tiene mascota (63% perros, 26% gatos). Más gráfico: 8 de cada 10 personas conviven con un animal. ¿Más? Uno de cada cuatro hogares tiene gato, y en dos de cada tres hay un perro. Y uno de cada tres tiene más de uno.
La provincia con más perros es Mendoza, con el 69%. La ciudad de Rosario es la que más gatos tiene (28%).


Los porteños, los más marqueros 

La mitad de los canes son de raza (caniche, labrador, ovejero alemán y cocker pican en punta). Y la mayor cantidad de ellos vive en Capital Federal. Paradójicamente, el 76% de los perros no fueron comprados. El 51% de los encuestados dijo que se lo regalaron y el 21% que lo encontró perdido. Con los gatos pasa algo similar: el 96% no fue comprado, al 39% se lo regalaron, el 28% dijo haberlo hallado extraviado.
El 40% de los consultados considera al perro un miembro más de la familia, el 15% dice que es un compañero y aquí viene ese porcentaje que usted ve y se pregunta cómo soporta a su dueño y por qué éste le habla raro: el 14% dice: Es como un hijo para mí.

Un mito que se derriba es que el gato es mayormente mascota de soltera, y de ellas: el 47% de los dueños de maullidos son hombres. Hay otro: el gato es arisco. El 50% dijo que lo que más le gusta de su gato es que es cariñoso. La queja más fuerte es que se le cae mucho el pelo. En cuanto a perros, el lamento es referido a la higiene, parece que limpiar su caca no divierte, tampoco que se le caiga tanto pelo y que ladre por la noche.

La discusión de tenencia responsable de animales de compañía sugiere, con este estudio, que no debería ser tema de charla solo en el banco de la plaza. Resulta ser que sólo el 14% de los perros están castrados (el número es mayor en hembras, 26%; y perros callejeros, 18%). Los gatos corren otra suerte: el 46% de los dueños afirmaron haberlos castrado. También corren otra suerte porque el 36% de los dueños jamás los llevaron al veterinario.

Nada dice el estudio sobre las razones por las que se mimetizan con los dueños. Pero hay esperanzas, (hasta hace 2 minutos, cuando empezó a leer esta página, usted no sabía cuántos argentinos tenían mascota), quién le dice que en unos meses podamos saber cómo la del 5to. C logró idéntico caoba que su Lulú.



Fuente: Revista Diario La Nación

Amistad

24 septiembre 2011

Perros guía en Argentina


Los perros guía aún no tienen ley en la Argentina

por Sibila Camps

                                                                      

                                      


Gastón, Mia y Chance "son nuestros ojos". El elogio proviene de Teresa Alcalá, Ana María y Alberto Bravo, los dueños de estos Labradores Retriever que los orientan por las calles y en los espacios públicos. Pero que a menudo tienen que quedarse afuera —y con ellos sus dueños—, porque la Argentina carece de una ley sobre perros guía.

Teresa, psicóloga y española, viene con frecuencia a la Argentina; fue la primera directora de la Escuela de Perros Guía de Madrid, fundada en 1990. "Un perro guía te evita todos los obstáculos —explica—. Busca escaleras y puertas, marca desniveles, escaleras mecánicas y ventanillas".

"Elude la obra en construcción; si no hay lugar para pasar, baja a la calle y luego vuelve a subir a la vereda. No me cansaré nunca de decir todas las ventajas que tiene", agrega Ana María. "Me da la libertad de moverme, de relacionarme con la gente con flexibilidad y con espontaneidad", resume Alberto.

Hay muchos filtros hasta llegar a sacar un perro guía. En primer lugar, la raza: Labrador Retriever, en menor medida Golden Retriever, y en un pequeño porcentaje, Pastor Alemán. Debe pasar por pruebas de concentración y de obediencia, y ser capaz de seguir líneas rectas. El aprendizaje dura seis meses; el entrenamiento conjunto con el dueño, un mes más. Un perro guía cuesta unos 30.000 dólares, aunque su entrega es gratuita porque el costo lo asumen las ONGs o la seguridad social.

No todo perro vale para cualquiera. "Nos emparejan según características personales", dice Teresa. "Ni todos los ciegos son aptos para tener perros guía", apunta Ana María. Deben saber manejarse en el espacio con el bastón, tener capacidad de observación y memoria para registrar los detalles que los ayuden a ubicarse.

En todo el mundo, son los únicos animales permitidos en la cabina de un avión. En Europa, Estados Unidos, México y Costa Rica existen leyes que franquean su acceso a los lugares públicos y privados de uso público. Pero no en la Argentina: la media sanción de Diputados, el 10 de abril de 2002, caducó porque el Senado nunca trató la iniciativa. Sí la tiene la Ciudad, pese a lo cual los dueños deben mostrar copia de la norma cuando les niegan el ingreso.

Los perjuicios no terminan allí. La fundación Leader Dogs for the Blind de Rochester, Estados Unidos, ha ofrecido donar un cupo anual de perros guía a la Argentina —donde no hay escuela—, pero cuando haya seguridad jurídica. Y muchos ciegos no visitan nuestro país por las dificultades para entrar con sus perros a restaurantes, teatros y comercios. Por esa razón los hermanos Bravo, quienes fueron hasta hace poco dirigentes de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos, reclaman un decreto presidencial hasta que se sancione una ley.

                                                                                  

Dondequiera que los lleven, allí se quedan, en silencio e inmóviles como una esfinge. Hacen sus necesidades recién cuando reciben la orden, y bajando del cordón. Sus dueños llevan siempre las bolsitas. "Odiamos a los que dejan la caca en la vereda. Una buena campaña —propone Alberto— sería que nos tomen esa foto, con la leyenda 'Ustedes también pueden'".

Fuente: Diario CLARIN


23 septiembre 2011

Los perros de la brigada ligera

  por ARTURO PÉREZ-REVERTE         

Insistir, a estas alturas, en que aprecio en general más a los perros que a los hombres es una obviedad que no remacharé demasiado. He dicho alguna vez que si la raza humana desapareciera de la faz de la tierra, ésta ganaría mucho en el cambio; mientras que sin perros sería un lugar más oscuro e insoportable. Cuestión de lealtad, supongo. Hay quien valora unas cosas y quien valora otras. Por mi parte, creo que la lealtad incondicional, a prueba de todo, es una de las pocas cosas que no pueden comprarse con retórica ni dinero. Tal vez por eso, la lealtad, en hombres o en animales, siempre me humedece un poquito las gafas de sol. 


Todo esto viene a cuento porque acabo de darle un repaso a El Valle de la Muerte, un ensayo de Terry Brighton sobre la carga de la Brigada Ligera durante la guerra de Crimea. Aquello, más conocido por la carga entre los que están en el ajo, es asunto que algunos frikis de la materia -los periodistas Jacinto Antón y Willy Altares, mi compadre Javier Marías, yo mismo y algún otro- cultivamos, desde hace muchísimos años, como materia de reflexión y tertulia, sobre todo a la hora de comparar la leal actuación de los lanceros, dragones y húsares ingleses aquel 25 de octubre de 1854, dejándose el pellejo bajo la artillería rusa, con la criminal incompetencia de los mandos británicos que ordenaron el ataque, notorio entre las grandes imbecilidades militares de la Historia. 


La historia es conocida: cinco regimientos de caballería británicos cargaron de frente contra una batería rusa, a través de un valle de kilómetro y medio de largo, batido a la ida y a la vuelta por fusileros y artillería. De seiscientos sesenta y seis hombres volvieron a sus líneas heridos o ilesos, muchos a pie y todos bajo fuego enemigo, trescientos noventa y cinco. Hasta la suerte de sus caballos se conoce: de los pobres animales que montaron los ingleses, galopando entre el estallido de las granadas o sueltos luego por el valle enloquecidos y sin jinete, murieron trescientos setenta y cinco. Ni siquiera los famosos versos de Tennyson, que varias generaciones de escolares aprendieron de memoria -«Media legua, media legua / media legua más allá...»-, pueden embellecer el asunto. Fue una carnicería en el más exacto sentido de la palabra.




Pero de lo que quiero hablar hoy es de perros. Porque lo que pocos saben es que, ese día, dos perros cargaron también contra los cañones rusos. Se llamaban Jemmy y Boxer, y eran, respectivamente, las mascotas del 11° y del 8° regimientos de húsares. Los dos canes habían acompañado a sus amos desde sus cuarteles de Inglaterra, y estaban en el campamento británico cuando se ordenó a la Brigada Ligera formar para la carga. Así que, como tantas otras veces en desfiles y maniobras, los dos fieles animales acudieron a colocarse junto a las patas de los caballos de los oficiales, dispuestos a marchar al mismo paso, sin obedecer las voces de los soldados que les ordenaban apartarse de allí. Después sonó la corneta, empezó la marcha al paso, luego al trote, y cuando, bajo intenso fuego de artillería, se pasó al galope y sonó el toque de carga, con las granadas reventando, hombres cayendo por todas partes, estruendo de bombazos y caballos destripados o sin jinete, Jemmy y Boxer siguieron corriendo imperturbables, junto a sus amos, en línea recta hacia los cañones rusos. 


Parecerá increíble para quien no conozca a los perros. Esos chuchos cruzaron todo el valle de Balaclava entre un diluvio de fuego -«Hasta las fauces negras de la Muerte, / hasta la boca misma del Infierno»- y permanecieron junto a los húsares, o lo que quedaba de ellos, mientras éstos acuchillaban a los artilleros enemigos y morían entre los cañones. Después regresaron despacio, al paso de los caballos maltrechos que traían a los supervivientes, junto a hombres desmontados o heridos que caminaban y caían exhaustos, entre el tiroteo ruso y los disparos de quienes remataban a sus caballos moribundos ante de seguir a pie. Tres largos kilómetros de ida y vuelta. Jemmy y Boxer hicieron la carga junto a los primeros caballos de la brigada y regresaron a las líneas inglesas con el primer hombre montado de sus respectivos regimientos que volvió a éstas: Ileso Boxer, sin un rasguño; herido Jemmy por una esquirla de metralla en el cuello. Y ambos, acabada la campaña, regresaron a Inglaterra y murieron viejos, honrados y veteranos, en su cuartel.


Ni Tennyson ni poeta alguno hablaron nunca de ellos, ni en el poema famoso ni en ningún otro maldito verso. Por eso he contado hoy su historia. Para decirles que por el Valle de la Muerte, cargando contra los cañones con la Brigada Ligera, también corrieron dos buenos perros valientes.



Fuente: www.perezreverte.com  (Patente de Corso)

22 septiembre 2011

Carta abierta de un perro a su dueño.



Ahora, eres mi amo y sólo te pido amor. Has decidido hacerte responsable de mí y me
siento agradecido por tu determinación. Existirá entre ambos un secreto pacto de confianza que jamás será quebrantado de mi parte.

Deberás comprenderme por algún tiempo, acabo de separarme de mi madre y de mis hermanos. Me notarás desorientado, inquieto y algunas noches me verás...llorar. Sí,
los extraño. Compréndeme, yo te comprenderé luego por muchos años. Seré tu mejor
amigo, entenderé tus cambios de humor, tus alegrías, tus días buenos y tus días malos;
estaré a tu lado acompañándote en tu soledad y en tu tristeza y te trataré siempre con el mismo amor, con la misma lealtad.

Lameré la mano con que me castigues, porque mi capacidad de perdón es infinita. Pero no me castigues, enséñame. Desconozco los detalles que puedan irritarte y deseo complacerte en todo; deseo que te sientas orgulloso de mí cuando me veas echado a tus
pies, cuando camine a tu lado por la calle como tu sombra más fiel. Quiero responder a ese ideal de perro que tanto anhelabas, pero depende de tí: seré reflejo de tu modo de educarme y de tratarme.

Ayúdame a no defraudarte. Si me tratas con violencia...seré agresivo. Háblame, entiendo cada una de tus palabras aunque no te conteste con el mismo lenguaje.
Aprende a leer mis ojos y comprenderás cuánto te entiendo; sé que eres una buena
persona. ¿Qué piensas tú de aquéllos que no aman a los animales?
Estoy seguro de que me cuidarás con amor. Eres mi amo. Poco a poco nos haremos grandes amigos, nos conoceremos y nos respetaremos por igual.

 Mira...cuando el primer hombre apareció en la Tierra, el resto de los animales creía que era otro animal, sin embargo tenía "alma". Medita sobre esto. El hombre manifiesta a través del lenguaje, nosotros a través de nuestros actos. No olvides nunca mi amo,que a mi manera, te amo.
Durante más de diez años estaré junto a tí, creceremos juntos, compartiremos tantas y tantas cosas, y el día que me vaya a vivir a alguna estrella, mira el cielo con frecuencia porque siempre te estaré mirando. Pero deseo decirte algo: no dejes mi cucha vacía. Hay otro cachorro esperándote al que llegarás a amar tanto como a mí. No quiero dejar en mi testamento una cucha vacía.


Ahora bien, no pensemos en ese día, hazme una caricia y juega un ratito conmigo. ¡Tenemos muchos años para hacernos felices!
                                                                                                     Tu perro.





20 septiembre 2011

Por quién doblan las campanas...

campanaenlatarde


 ¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?   


Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.


Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

19 septiembre 2011

La oración del perro



♦ ¡OH! SEÑOR de los humanos; haz que mi amo sea fiel a sus semejantes, como
yo soy fiel a mi amo. Concédele que sea solícito con sus amigos y con su familia,como
yo procedo con él. Que sea sincero como yo, y no hipócrita; que pueda ser depositario
de la confianza ajena, como yo soy depositario de la suya.

♦ DADLE un rostro alegre como el agitarse de mi cola; dadle el espíritu de
gratitud que contiene mi lengua al lamerle.

♦ NÚTRELE de una paciencia igual a la mía, que durante horas espero sin
quejas sus pasos, dótalo del mismo cuidado, coraje y prontitud que me hacen despreciar
la molicie y la vida.

♦ CONSÉRVALE el corazón siempre joven y pleno de ese espíritu juguetón que
yo poseo. Haz que sea un buen hombre de la misma manera que yo soy un buen perro.
Haz que sea digno de mí, su perro.



WILL JUDY