25 septiembre 2011

Xico, el perro Mexicano.

 Museo del cómic belga presenta a "Xico" 



El personaje, un perro Xoloitzcuintle, es creación de la diseñadora   Cristina Pineda.


No es la primera vez que el perrito mexicano asegura su presencia en un museo de cómic de Bélgica, un país del que el llamado noveno arte es todo un símbolo.
Un imponente Xico de dos metros recibe a los visitantes a las puertas del primero MOOF, inaugurado en Bruselas en octubre de 2009.
En esta segunda sede del museo, ubicada en el centro de la capital belga, los visitantes encontrarán un Xico de 75 centímetros acomodado en un templo azteca iluminado por la luz de la luna, “mirando fijamente hacia el horizonte y reflexionando sobre la fragilidad de la condición humana”, describe su creadora.


A sus pies se muestran artesanías prehispánicas que recrean la abundancia cultural de México.
“México es un país rico en leyendas y tradiciones y el Xoloitzcuintl, sin duda, forma parte trascendental de ellas. Xico es una puerta de entrada al pasado ancestral de México, sus tradiciones, sus leyendas, sus regiones y múltiples pueblos”, señaló Sylvia Reyes Fernández, responsable de Cultura en la embajada mexicana ante la Unión Europea.
Xico compartirá casa con Milú, el perro de Tintín, con dos bustos de bronce de los galos Astérix y Obélix, y con una gran estatua de un pitufo, algunos de los 680 objetos que estarán en exposición en los mil 200 metros cuadrados del nuevo MOOF.
Además, una instalación con voces y música sumergirá el visitante en la história de Xico y el niño volador Totonaca Naku, un cuento creado por Pineda inspirado en la tradición de los Voladores, nombrado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
“Este cuento lleva un mensaje de identidad, magia, inspiración y herencia cultural por medio de la sabiduría del abuelo que nos muestra su camino por la vida”, explicó Pineda.
“También nos habla de crear conciencia y cuidar la naturaleza. Es una invitación a enfocar la mirada para que cada pensamiento sea un nuevo despertar”.


Fuente: MILENIO (Mx)

                   Yo soy tu amigo fiel


                                                                    
Perros y gatos son una institución en los hogares de la Argentina, el país latino con más mascotas. 


Mapa de un fenómeno

Este tema es de esos de los que tenemos una sensación, pero jamás una certeza, esa que dan los decimales. Uno infiere, y es charla de esquina basada en observaciones subjetivas, pero ahora están los números. Agarre a su perro o gato y súbalo a su regazo mientras se enteran juntos:
Argentina es el país de América latina con más mascotas en casa. Lo siguen Chile, México, Brasil y Colombia.
El 78% de los argentinos tiene mascota (63% perros, 26% gatos). Más gráfico: 8 de cada 10 personas conviven con un animal. ¿Más? Uno de cada cuatro hogares tiene gato, y en dos de cada tres hay un perro. Y uno de cada tres tiene más de uno.
La provincia con más perros es Mendoza, con el 69%. La ciudad de Rosario es la que más gatos tiene (28%).


Los porteños, los más marqueros 

La mitad de los canes son de raza (caniche, labrador, ovejero alemán y cocker pican en punta). Y la mayor cantidad de ellos vive en Capital Federal. Paradójicamente, el 76% de los perros no fueron comprados. El 51% de los encuestados dijo que se lo regalaron y el 21% que lo encontró perdido. Con los gatos pasa algo similar: el 96% no fue comprado, al 39% se lo regalaron, el 28% dijo haberlo hallado extraviado.
El 40% de los consultados considera al perro un miembro más de la familia, el 15% dice que es un compañero y aquí viene ese porcentaje que usted ve y se pregunta cómo soporta a su dueño y por qué éste le habla raro: el 14% dice: Es como un hijo para mí.

Un mito que se derriba es que el gato es mayormente mascota de soltera, y de ellas: el 47% de los dueños de maullidos son hombres. Hay otro: el gato es arisco. El 50% dijo que lo que más le gusta de su gato es que es cariñoso. La queja más fuerte es que se le cae mucho el pelo. En cuanto a perros, el lamento es referido a la higiene, parece que limpiar su caca no divierte, tampoco que se le caiga tanto pelo y que ladre por la noche.

La discusión de tenencia responsable de animales de compañía sugiere, con este estudio, que no debería ser tema de charla solo en el banco de la plaza. Resulta ser que sólo el 14% de los perros están castrados (el número es mayor en hembras, 26%; y perros callejeros, 18%). Los gatos corren otra suerte: el 46% de los dueños afirmaron haberlos castrado. También corren otra suerte porque el 36% de los dueños jamás los llevaron al veterinario.

Nada dice el estudio sobre las razones por las que se mimetizan con los dueños. Pero hay esperanzas, (hasta hace 2 minutos, cuando empezó a leer esta página, usted no sabía cuántos argentinos tenían mascota), quién le dice que en unos meses podamos saber cómo la del 5to. C logró idéntico caoba que su Lulú.



Fuente: Revista Diario La Nación

Amistad

24 septiembre 2011

Perros guía en Argentina


Los perros guía aún no tienen ley en la Argentina

por Sibila Camps

                                                                      

                                      


Gastón, Mia y Chance "son nuestros ojos". El elogio proviene de Teresa Alcalá, Ana María y Alberto Bravo, los dueños de estos Labradores Retriever que los orientan por las calles y en los espacios públicos. Pero que a menudo tienen que quedarse afuera —y con ellos sus dueños—, porque la Argentina carece de una ley sobre perros guía.

Teresa, psicóloga y española, viene con frecuencia a la Argentina; fue la primera directora de la Escuela de Perros Guía de Madrid, fundada en 1990. "Un perro guía te evita todos los obstáculos —explica—. Busca escaleras y puertas, marca desniveles, escaleras mecánicas y ventanillas".

"Elude la obra en construcción; si no hay lugar para pasar, baja a la calle y luego vuelve a subir a la vereda. No me cansaré nunca de decir todas las ventajas que tiene", agrega Ana María. "Me da la libertad de moverme, de relacionarme con la gente con flexibilidad y con espontaneidad", resume Alberto.

Hay muchos filtros hasta llegar a sacar un perro guía. En primer lugar, la raza: Labrador Retriever, en menor medida Golden Retriever, y en un pequeño porcentaje, Pastor Alemán. Debe pasar por pruebas de concentración y de obediencia, y ser capaz de seguir líneas rectas. El aprendizaje dura seis meses; el entrenamiento conjunto con el dueño, un mes más. Un perro guía cuesta unos 30.000 dólares, aunque su entrega es gratuita porque el costo lo asumen las ONGs o la seguridad social.

No todo perro vale para cualquiera. "Nos emparejan según características personales", dice Teresa. "Ni todos los ciegos son aptos para tener perros guía", apunta Ana María. Deben saber manejarse en el espacio con el bastón, tener capacidad de observación y memoria para registrar los detalles que los ayuden a ubicarse.

En todo el mundo, son los únicos animales permitidos en la cabina de un avión. En Europa, Estados Unidos, México y Costa Rica existen leyes que franquean su acceso a los lugares públicos y privados de uso público. Pero no en la Argentina: la media sanción de Diputados, el 10 de abril de 2002, caducó porque el Senado nunca trató la iniciativa. Sí la tiene la Ciudad, pese a lo cual los dueños deben mostrar copia de la norma cuando les niegan el ingreso.

Los perjuicios no terminan allí. La fundación Leader Dogs for the Blind de Rochester, Estados Unidos, ha ofrecido donar un cupo anual de perros guía a la Argentina —donde no hay escuela—, pero cuando haya seguridad jurídica. Y muchos ciegos no visitan nuestro país por las dificultades para entrar con sus perros a restaurantes, teatros y comercios. Por esa razón los hermanos Bravo, quienes fueron hasta hace poco dirigentes de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos, reclaman un decreto presidencial hasta que se sancione una ley.

                                                                                  

Dondequiera que los lleven, allí se quedan, en silencio e inmóviles como una esfinge. Hacen sus necesidades recién cuando reciben la orden, y bajando del cordón. Sus dueños llevan siempre las bolsitas. "Odiamos a los que dejan la caca en la vereda. Una buena campaña —propone Alberto— sería que nos tomen esa foto, con la leyenda 'Ustedes también pueden'".

Fuente: Diario CLARIN