España prueba un análogo legal del LSD para controlar el miedo en perros y mejorar la adopción. La administración de LSD e intervención etológica mejoró significativamente aspectos específicos del bienestar de los perros de refugio, como el miedo o la ansiedad
El LSD resultó útil para tratar el miedo en los perros.
España se encuentra entre los países europeos con las tasas más altas de abandono de animales de compañía. En marzo de 2025, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 publicó el primer informe oficial a nivel nacional sobre la gestión de la protección animal. Esta investigación, realizada por la Dirección General de Derechos de los Animales, constituye el primer paso hacia el desarrollo de un Plan de Acción Estatal contra el Abandono Animal. El informe nacional se basó en encuestas realizadas en 500 municipios y 250 entidades protectoras de animales, recopilando datos del año 2023. Un hallazgo clave fue que más del 80 % de los perros y gatos ingresados en los centros de recogida no estaban microchipados, específicamente el 70 % de los perros, lo que impedía la identificación de sus dueños. Un total de 18.764 perros ingresaron a las instalaciones, y 18.009 salieron, lo que resultó en una tasa de retención de aproximadamente el 4 %.
Estas cifras, sin embargo, se refieren únicamente a las nuevas admisiones dentro de ese año y no consideran a los animales que ya estaban alojados en las instalaciones al comienzo del período del informe. Por lo tanto, es probable que la tasa de rotación de la población de perros en los refugios sea mayor que la indicada por el balance anual de admisiones y altas.
El perfil típico de los perros abandonados alojados en refugios corresponde a animales adultos, de gran tamaño y de raza mixta, siendo el 77 % adultos y el 51 % mestizos. A la luz de estos hallazgos, actualmente se están desarrollando medidas específicas para reducir las tasas de abandono y acortar la duración de las estancias en los refugios. Cabe destacar que el 10 % de los abandonos de animales se atribuyen a problemas de comportamiento, lo que, junto con el fin de la temporada de caza, representa la cuarta causa más común de abandono.
Los trastornos de comportamiento y ansiedad son comunes en perros domésticos, lo que plantea desafíos sustanciales para el bienestar animal, las relaciones entre dueños y mascotas y, en algunos casos, la salud pública. Entre estas afecciones, la sensibilidad al ruido es la más prevalente, reportada en el 32-39 % de los casos, seguida del miedo general (26-29 %) y la ansiedad por separación (14-22 %). Grandes estudios epidemiológicos indican además que hasta el 85,9 % de los perros demuestran comportamientos moderados a severos relacionados con la separación o el apego, mientras que casi la mitad muestra signos de miedo y ansiedad. Varias influencias ambientales, como la socialización temprana insuficiente, el cuidado materno inadecuado y el acceso reducido a la actividad física diaria, se han relacionado con mayores tasas de trastornos de ansiedad en esta especie. Los entornos de refugio plantean desafíos considerables para el bienestar canino, y la ansiedad y el estrés representan algunos de los problemas más críticos.
Análogo legal del LSD para controlar el miedo en perros
Las condiciones relacionadas con la ansiedad y el miedo se consideran preocupaciones importantes de bienestar en los perros de refugio, a menudo comparables en impacto a los estados depresivos. Se ha demostrado que los factores estresantes como los altos niveles de ruido, el hacinamiento, el enriquecimiento limitado y las rutinas diarias irregulares exacerban la ansiedad.
Recientemente, se han probado nuevos tratamientos para mejorar el bienestar de los animales de refugio. Los psicodélicos clásicos, incluyendo la psilocibina, la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), la mescalina y la dimetiltriptamina (DMT), han demostrado efectos beneficiosos en afecciones como la ansiedad, la depresión y el miedo a la muerte. Esto indica que los psicodélicos clásicos pueden tener potencial terapéutico para tratar la ansiedad y el miedo en perros.
Sin embargo, el estatus legal de la mayoría de estos compuestos plantea desafíos significativos para la investigación regulada. Como alternativa, la dietilamida del ácido 1-ciclopropionil lisérgico (1cp-LSD), un análogo legal del LSD, se ha propuesto como un compuesto adecuado para la investigación exploratoria en medicina conductual veterinaria, aunque se requiere más investigación para aclarar los mecanismos, la seguridad y la relevancia clínica en perros.
Además, el 1cp-LSD es relativamente asequible y de fácil acceso, lo que facilita su uso experimental controlado.
Un estudio realizado por Elisa Hernández-Álvarez, Octavio P. Luzardo y Luis Alberto Henríquez Hernández, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y Cristina Canino-Quijada y Sira Roiz, del Albergue Insular de Animales del Cabildo de Gran Canaria, tuvo como objetivo evaluar los posibles efectos de mejora del bienestar de dosis bajas de 1cp-LSD en perros de refugio en el marco de un ensayo ciego aleatorio combinado con una intervención etológica.
Perros tratados con el análogo del LSD y solo con etología
El estudio se llevó a cabo en el Refugio Insular de Animales, ubicado en Bañaderos, Gran Canaria. El refugio está gestionado por el Cabildo de Gran Canaria. En el momento del estudio, el centro albergaba a 214 perros alojados en 53 perreras individuales y 10 recintos comunes, así como a 80 gatos alojados en dos gateras exclusivas.
De la población canina residente, se seleccionaron 20 ejemplares según los siguientes criterios de inclusión: tamaño mediano-grande, de cualquier raza, con claros signos de trastornos de conducta (ansiedad, depresión o miedo) según la evaluación del personal veterinario del refugio, sin intervenciones etológicas previas.
La asignación de grupos se realizó para asegurar niveles basales de bienestar y estrés equivalentes en los cuatro grupos del estudio, con 5 animales por grupo: (1) control, (2) solo 1cp-LSD, (3) solo intervención basada en etología (IE) y (4) combinación de 1cp-LSD + IE.
Dos veterinarios expertos en etología clínica (a ciegas) realizaron todas las evaluaciones estandarizadas de comportamiento y ansiedad al inicio (antes de la aleatorización), al final del tratamiento y al final del estudio.
Como punto de partida, los autores descubrieron que, en general, la variación del comportamiento basal en los perros estuvo estrechamente asociada con factores ambientales y sociales, lo que refleja la influencia del alojamiento, el manejo y las interacciones conespecíficas. Por ejemplo, los perros que fueron sacados del recinto mostraron menor miedo en comparación con los que no lo fueron, y los alojados en grupo mostraron mayor miedo en comparación con los alojados individualmente.
En cuanto al análisis del comportamiento, obtuvieron varios resultados reseñables. Por ejemplo, no se encontraron diferencias significativas en ninguna medida conductual en el grupo de intervención etológica (IE), pero en el grupo combinado 1cp-LSD + EI, la agresión disminuyó significativamente.
También indicaron que los niveles de calma difirieron significativamente al final del período de tratamiento, siendo mayores en el grupo de perros que recibieron EI. Específicamente, las comparaciones por pares revelaron diferencias entre los grupos 1cp-LSD e EI, así como entre los grupos 1cp-LSD + EI e EI.
Mejora en los tratamientos combinados
Ante estos hallazgos, los autores han agregado que “los resultados mostraron que la condición combinada superó consistentemente a las intervenciones individuales, mejorando significativamente la sociabilidad, la calma y la reactividad emocional positiva”.
Asimismo, consideran que cabe destacar que estas mejoras persistieron durante tres semanas tras la interrupción del tratamiento, lo que indica beneficios sostenidos más allá de la fase de intervención activa. “Los perros que recibieron el enfoque combinado mostraron mayores mejoras en la calma, la sociabilidad y las respuestas emocionales positivas en comparación con las intervenciones individuales o los controles”.
En consecuencia, concluyen que la administración combinada de 10 µg de 1cp-LSD e intervención etológica durante tres semanas mejoró significativamente aspectos específicos del bienestar de los perros de refugio, “superando tanto el tratamiento farmacológico como la intervención etológica cuando se aplicaron por separado”. Además, estas mejoras persistieron durante tres semanas más tras la interrupción del tratamiento. Estos hallazgos, para los autores, abren una nueva línea de investigación para el manejo del estrés y la ansiedad en perros de refugio, con el potencial de mejorar el bienestar animal y aumentar las tasas de adopción.
Fuente: DV - Diario Veterinario