El perro (Canis lupus familiaris) presenta una diversidad morfológica muy significativa, lo que complica su estudio. La anatomía del perro debería estudiarse según la raza pero esto sería un trabajo interminable, además no son solo las razas, sino sus cruces. Los huesos del perro varían entre las razas, teniendo algunas más huesos que otras. Lo mismo ocurre con los músculos.
La anatomía del perro es muy amplia debido a la diversidad de razas que existen. Las distintas razas de perros no solo difieren entre sí por el tamaño, sino por la forma de muchas partes del cuerpo. Una de ellas, quizá la más significativa, es la cabeza. Principalmente, encontramos tres tipos diferentes de cabeza:
Dolicocéfalos: los perros dolicocéfalos tienen la cabeza más larga que ancha. El cráneo y el hocico son alargados, los ojos ocupan una posición lateral, lo que dificulta que estos animales vean bien bifocalmente. Las razas que presentan este tipo de cráneos son los galgos o lebreles. También suelen tener un stop poco pronunciado. El stop es la zona de la cara del perro donde se une el hocico con la frente y, en estos perros, suele ser suave, poco marcado.
Braquicéfalos: la cabeza de los perros braquicéfalos se caracteriza por ser igualmente larga que ancha. Además, tienen el stop muy marcado. Por su anatomía, suelen tener muchos problemas respiratorios. Las razas que presentan esta anatomía son el bóxer, bulldogs, pequinés, etc.
Mesocéfalos: los perros mesocéfalos tienen una cabeza con características intermedias entre los dos tipos anteriores. Pueden o no tener el stop muy marcado. Los pointers, beagles y fox terriers son algunas de las razas que tienen este tipo de cabeza.
En la cabeza encontramos el hocico, que puede ser largo, corto, ancho o estrecho. El hocico limita con la frente en el stop, que también tiene una gran variedad de formas, muy convexos en perros braquicéfalos o incluso totalmente cóncavo en razas como el bedlington terrier. El hocico termina en la trufa, que es el final de la nariz del perro. Esta zona del cuerpo está recubierta por una piel especial, muy rugosa y, aunque tienen una forma similar en todos ellos, puede estar colocada más o menos baja.
Siguiendo con la anatomía canina, todos los perros tienen el mismo número y tipo de dientes, pero la mordida varía. Algunos perros cierran su boca colocando los dientes en pinza, de forma que sus incisivos rozan sus bordes entre sí. Otros tienen un tipo de mordida en tijera, estando el borde interno de los incisivos superiores rozando con el borde externo de los incisivos inferiores. Además, están los perros con prognatismo, donde la mandíbula inferior sobresale a la superior, muy típica de razas como bóxer o bulldog. Por último, cuando los incisivos superiores sobresalen a los inferiores hablamos de enognatismo, y es siempre un defecto en el perro, no ligado a la raza.