Las mascotas también necesitan ir al dentista como nosotros por su mal aliento y por el sarro dental.
A menudo la higiene oral de nuestras mascotas queda de lado; de hecho, la existencia de problemas en los dientes y encías se detecta solo con las visitas al veterinario por cualquier otro problema.- A veces los propietarios de perros o gatos lamentan la presencia del "mal aliento" en sus mascotas, pero lo consideran algo natural. ERROR.
Hasta que llega el momento en que hace falta llevar a nuestra mascota a control porque apareció un problema serio: no come, esta decaída, se acerca a la comida, la huele, y luego se va sin probarla.
¿Qué sucede en estos casos de mal aliento?
Con frecuencia encontramos la respuesta con sólo abrir la boca y descubrimos que los dientes están cubiertos de sarro, ya se inflamo la encía y a veces ya esta retraída.
El sarro dental canino se origina a partir de la placa dental , que no es otra cosa que un cúmulo de bacterias y hongos que proliferan junto a los restos de comida que quedan sobre la superficie del diente. Sobre ésta placa se depositan sustancias minerales que contiene la saliva; la mezcla de bacterias, restos de comida y los minerales de la saliva forman las placas de sarro, que crecen y cubren el diente, luego empujan/retraen las encías e incluso hacen caer los dientes.
Con el tiempo, la inflamación que al principio era leve, se convierte en algo grave, produciendo dolor y haciendo que a la mascota le cueste comer. En estos casos puede ser demasiado tarde, y algunos dientes ya no se podrán salvar; los más afectados se mueven y se pierden casi inevitablemente.
¿Qué se debe hacer con el mal aliento?
Para prevenir daños permanentes en los dientes y encías, incluso en la cavidad ósea que contiene el diente, es fundamental que el propietario controle la boca de su mascota; la alarma debe saltar apenas se vean los dientes de color amarillo o se note mal aliento. CONSULTAR.
Lo primero que se evalúa es la inflamación de la encía; en muchos casos se prescribirá una terapia antinflamatoria y antibiótica durante unas semanas, indispensable para luego remover el sarro.








