Esta es la evidencia directa más temprana de una estrecha asociación entre humanos y perros en el Paleolítico Superior.
Resumen
La Grotta della Bàsura (Cueva de la Bàsura, Toirano, noroeste de Italia). proporciona evidencia invaluable de las interacciones entre humanos y cánidos durante el Paleolítico Superior. Ofrece perspectivas únicas sobre los primeros procesos de domesticación y el papel de los animales en la supervivencia humana y la exploración de entornos hipogeos. Este estudio se centra en las huellas caninas preservadas dentro de la cueva. Combinando análisis neoicnológicos, análisis de componentes principales (PCA) y evidencia fósil comparativa, el estudio investiga el origen y la importancia de las huellas.
Los resultados sugieren que las huellas caninas probablemente pertenecen a un solo individuo, lo que indica una estrecha asociación entre humanos y un probable perro doméstico (Canis lupus familiaris). Los métodos neoicnológicos demostraron que la variación en las huellas caninas fósiles se alinea con los patrones observados en los perros domésticos modernos. Se encontró que parámetros clave como el ancho de la huella y los ángulos interdigitales eran efectivos para distinguir entre impresiones de antepié y retropié.
Las fórmulas de regresión derivadas de este análisis se emplearon para reconstruir las características físicas del autor de las huellas, identificando un perro grande con un peso aproximado de 39 kg, una altura de hombro de 69 cm y una longitud total de 108 cm. La contemporaneidad de las huellas humanas y caninas se evidencia mediante impresiones superpuestas. Este registro icnológico es coherente con la evidencia genética y arqueológica de la domesticación del perro como un proceso regionalmente diverso, que se remonta a 14.400 años. La Grotta della Bàsura representa la evidencia directa más temprana de perros domesticados acompañando a humanos, lo que subraya su papel fundamental en la supervivencia, la adaptación y la exploración durante el Paleolítico Superior.
Introducción
La Gruta de la Basura (Cueva de la Bàsura) se encuentra en Toirano, Liguria, al noroeste de Italia. Descubierta en 1950 por exploradores locales, conserva un registro extraordinario de actividad humana y animal que data del Paleolítico Superior en un rango de 14780 a 14060 años atrás (Romano et al., 2019). Sus características más notables incluyen varios rastros fósiles y subfósiles, como más de cien huellas humanas y animales (Chiappella, 1952, 1955; Romano et al., 2019; Avanzini et al., 2021).
La presente contribución se centra en uno de los descubrimientos más intrigantes de la cueva: huellas de cánidos encontradas junto a rastros humanos. Los estudios iniciales de Avanzini et al. (2021) sugirieron que estas huellas podrían pertenecer a un solo individuo, lo que posiblemente refleja la interacción o copresencia con los humanos que exploraron la cueva. Sin embargo, aún quedan preguntas sobre la identidad del productor, la contemporaneidad de las huellas con las huellas humanas y la importancia de las huellas por investigar en detalle. Utilizando técnicas avanzadas de análisis de huellas junto con experimentos de neoicnología, este estudio pretende aportar información sobre estas cuestiones
La historia evolutiva de los cánidos comenzó en Norteamérica a finales del Eoceno, hace aproximadamente 40–50 millones de años, cuando los primeros miembros de la familia Canidae emergieron de un linaje arcaico de carnívoros (Wang et al., 2004). A mediados del Oligoceno, hace unos 30 millones de años, estos mamíferos habían desarrollado locomoción digitígrada y adaptaciones para la cursorialidad, preparando el escenario para el eventual surgimiento de los cánidos modernos. El enfriamiento global de finales del Mioceno, hace aproximadamente 6 millones de años, favoreció la evolución de cánidos más pequeños, rápidos e inteligentes, precursores de especies como los lobos ( Canis lupus ) (Mech y Boitani, 2007).
El lobo gris, ampliamente considerado el progenitor del perro doméstico ( Canis lupus familiaris ), probablemente se originó en América del Norte antes de dispersarse en Eurasia hace aproximadamente 2 millones de años, durante el llamado "Evento del Lobo" propuesto por Azzaroli (1983). La evidencia molecular y morfológica respalda la idea de que el perro doméstico divergió de los lobos grises en los últimos 40.000 años, aunque el momento y el proceso exactos siguen siendo temas de debate (p. ej., Vilà et al., 1997; Savolainen et al., 2002; Frantz et al., 2016). Los primeros estudios basados en ADN mitocondrial sugirieron que los protoperros pueden haber aparecido hace 135.000 años (Vilà et al., 1997). Sin embargo, según análisis genéticos, el proceso de domesticación del perro comenzó entre 40.000 y 20.000 años atrás (Thalmann et al., 2013; Botigué et al., 2017; Bergström et al., 2022).
Se han descubierto restos fósiles de perros del Pleistoceno Superior en varios yacimientos de Europa Occidental, incluyendo cuevas y yacimientos al aire libre con evidencia de ocupación humana (Germonpré et al., 2025). En Francia, los perros paleolíticos más antiguos reportados datan de después del Último Máximo Glacial. Sin embargo, los restos fósiles de cuerpos de cánidos que datan del Pleistoceno son escasos. Entre ellos se encuentra el cánido de Baume Traucade, en Francia, datado entre 16,0 y 15,3 ka cal BP (Germonpré et al., 2025) y un único húmero parcial del yacimiento de Erralla (Zestoa, Gipuzkoa, País Vasco, España). En particular, el espécimen de Erralla representa el cánido más antiguo conocido que puede vincularse a los perros modernos, basándose en una combinación de datos osteométricos, datación por radiocarbono (aprox. 17.300 años cal BP) y genética (haplogrupo C del ADNmt) (Hervella et al., 2022).
Sin embargo, la evidencia osteológica de los primeros perros domésticos no apareció en el registro arqueológico hasta hace unos 15.000 años. El hallazgo temprano más convincente es el entierro de Bonn-Oberkassel en Alemania, fechado hace 14.223 ± 58 años, que incluía los restos de dos cánidos enterrados junto a dos humanos (Janssens et al., 2018). La supervivencia de un cánido joven con patologías osteológicas significativas sugiere que los humanos pueden haber cuidado de estos animales, a pesar de las duras condiciones de vida del Paleolítico Superior. Este cuidado es una indicación sorprendente de la relación naciente entre humanos y perros y subraya la importancia simbólica y práctica de los cánidos en las sociedades humanas tempranas.
Las primeras apariciones de perros en Italia, fechadas en 14.000 cal. BP, son los restos fósiles de cánidos de los sitios de Grotta Paglicci y Grotta Romanelli, en el sur de Italia (Boschin et al., 2020). La coexistencia de huellas humanas y de cánidos se ha documentado en algunos yacimientos, como la cueva de Chauvet en Francia, donde se han encontrado huellas de cánidos junto a huellas humanas en superficies que datan de hace unos 26.000 años (Clottes y Arnold, 2001; Garcia, 2005). El análisis morfométrico de las huellas de Chauvet sugiere que podrían pertenecer a un protoperro, en lugar de a un lobo salvaje. Sin embargo, la falta de una clara superposición o intersección espacial entre las huellas deja sin resolver la cuestión de su contemporaneidad (Ledoux y Boudadi-Maligne, 2015).
Entorno geológico
La entrada a la Grotta della Bàsura se encuentra a 186 m sobre el nivel del mar, aproximadamente a 1 km al norte de la ciudad de Toirano (Savona, Italia; 436253.433 E, 4887689.739 N), en las faldas del Monte Carmo di Loano. La cueva tiene un desarrollo predominantemente subhorizontal con una extensión total de unos 890 m y una diferencia de elevación de +20/-22 m con respecto a su entrada (Bruzzone et al., 2006; Romano et al., 2019; Avanzini et al., 2021). La Grotta della Bàsura consta de varias cámaras
Grotta della bàsura : estudios previos
Las secciones más internas de la Grotta della Bàsura no fueron accesibles hasta 1950, tras la eliminación de una columna de estalagmitas que bloqueaba la entrada. Estas áreas fueron estudiadas por primera vez por la arqueóloga Virginia Chiappella (1952), quien reconoció de inmediato su importante valor científico. Identificó numerosos restos fósiles de Ursus spelaeus , junto con abundante evidencia de actividad humana y animal (Chiappella, 1952, 1955).
Material y métodos
Las huellas analizadas consisten en 25 huellas de cánidos aisladas identificadas dentro de la Grotta della Bàsura . En concreto, 10 huellas se conservan en la parte inferior del Corridoio delle impronte , 13 en la parte superior y 2 huellas probables y mal conservadas en la zona adyacente a la Sala dei Misteri (Apéndices A y B).
Descripción de huellas fósiles de cánidos
Las huellas de los cánidos generalmente se identifican como tetradáctilas, que van desde subdigígradas a digitígradas, funcionalmente paraxónicas ( sensu Romano et al., 2020) y monopodiales, y las impresiones de los autópodos anteriores tienden a ser más grandes que las de los autópodos posteriores asociados (Melchor et al., 2019).
La posibilidad de asignar huellas a una especie específica dentro del género Canis sigue siendo muy debatida. Las huellas de los perros domésticos se describen comúnmente como más compactas.
Discusión
La Gruta de la Basura representa uno de los yacimientos más notables asociados con el Paleolítico Superior posterior al UCM. La evidencia documentada de actividad humana (Pales, 1960; Blanc, 1960; Citton et al., 2017; Romano et al., 2019; Avanzini et al., 2020, 2021), los rastros y restos fósiles de úrsidos (Chiappella, 1952, 1955; Zunino et al., 2022; Rellini et al., 2021) y las huellas de caninos proporcionan una imagen muy diversa de las diferentes especies que frecuentaban la cueva en ese momento
Conclusiones
El análisis multidisciplinario de las huellas caninas de la Gruta de la Basura contribuye sustancialmente al conocimiento general de la icnología canina fósil y moderna. Amplía nuestra comprensión del origen de la variabilidad de algunos parámetros icnológicos de las huellas de perro (p. ej., el ancho de la huella) y su importancia (p. ej., la discriminación entre la huella anterior y la posterior), e introduce nuevas fórmulas de regresión que nos permiten inferir tres parámetros físicos importantes del productor.
Fuente: Science Direct - Quaternary Science Reviews | Journal
Ver También: en Corriere della Sera
